Cómo la innovación en “AminoScience” fortalece la resiliencia climática

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Con más de un siglo de investigación sobre aminoácidos, el Grupo Ajinomoto está ayudando a los agricultores a reducir las emisiones, apoyar la productividad de los cultivos y desarrollar resiliencia climática, demostrando cómo la ciencia puede ayudar a la transformación de los sistemas agroalimentarios.

Cada comida que consumimos nos conecta con un sistema agroalimentario global que abarca granjas, fábricas y cadenas de suministro. Estos sistemas alimentan a miles de millones de personas y contribuyen al sostenimiento de las economías rurales, pero también conllevan costos ambientales. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), los sistemas agroalimentarios representan aproximadamente un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero de origen humano, equivalente a... 16.2 millones de toneladas de CO2 al año.

La agricultura está en el centro de este desafío. Es a la vez una fuente importante de emisiones y uno de los sectores más vulnerables a los impactos climáticos. Cada vez más, clima extremo Los eventos como sequías, inundaciones y olas de calor están erosionando el rendimiento de los cultivos, desestabilizando las cadenas de suministro de alimentos y amenazando la resiliencia económica de agricultores. A medida que estas presiones climáticas se intensifican, el mundo reconoce que la transformación de los sistemas agroalimentarios debe ser fundamental para las soluciones climáticas. Este impulso fue evidente en la COP30 en Brasil, donde la transformación de la agricultura y los sistemas alimentarios fueron una pilar central del diálogo. Las conversaciones en Belém subrayaron la necesidad no solo de mitigar el impacto de la agricultura, sino también de reimaginar cómo se producen los alimentos de manera que tengan un menor impacto y sean más resilientes al estrés climático.

Los avances científicos están empezando a transformar este panorama: los avances en la ciencia microbiana, la fermentación y la administración de nutrientes están abriendo nuevas herramientas destinadas a reducir las emisiones y mejorar la productividad. Estas innovaciones representan nuevas formas de aplicar la biotecnología a los sistemas agroalimentarios, apoyando los esfuerzos para mejorar la salud de los ecosistemas, fortalecer la resiliencia y contribuir a mantener el suministro mundial de alimentos.

Reducir las emisiones del ganado mediante soluciones basadas en la naturaleza

La producción ganadera y agrícola, especialmente la ganadería bovina, se encuentran entre los ácidos más importantes de las emisiones agrícolas, liberando potentes gases de efecto invernadero desde digestión de rumiantes y óxido nitroso de fertilizantes y estiércol. Estos gases retienen mucho más calor en la atmósfera que el dióxido de carbono, lo que convierte a la ganadería en un área de alto impacto para la mitigación del cambio climático.

Las intervenciones específicas están empezando a dar resultados. Los aminoácidos, componentes básicos de las proteínas y nutrientes esenciales para todos los organismos vivos, así como los aportes microbianos derivados de la fermentación, están impulsando avances en la producción ganadera, incluyendo una mejor digestión, la reducción de residuos y la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Como pionero en la innovación de aminoácidos, el Grupo Ajinomoto se ha basado en más de un siglo de investigación en aminoácidos y fermentación. El Grupo ha desarrollado “Aminociencia”, un enfoque basado en la ciencia para generar beneficios en todos los sistemas agroalimentarios, la salud humana y los esfuerzos para reducir el impacto ambiental.

Una aplicación es AjiPro™-L, un suplemento de lisina para ganado lechero y de carne que mejora la absorción de nutrientes al proteger la lisina durante la digestión y liberarla en el intestino delgado. Según nuestras estimaciones internas, AjiPro™-L tiene el potencial de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en una tonelada métrica de CO2 equivalente por cabeza de ganado al año. Esto incluye reducciones estimadas de aproximadamente el 25 % en las emisiones de óxido nitroso del estiércol. Al mejorar la absorción de nutrientes, el suplemento también... reduce la dependencia sobre ingredientes alimentarios con alto contenido proteico, como la soja, y estimaciones internas sugieren una reducción potencial de las emisiones relacionadas con los piensos de aproximadamente un 20 por ciento.

 

Para garantizar que esta innovación llegue a los agricultores y las comunidades a gran escala, la colaboración es esencial. A través de una asociación con Danone y otros fabricantes de productos lácteos y carne de vacuno, esta solución se está implementando en las cadenas de suministro globales de productos lácteos y carne de vacuno. Según el Grupo Ajinomoto, la iniciativa busca ayudar a reducir las emisiones, disminuir los costos de alimentación y mejorar la resiliencia y la rentabilidad de los ganaderos que enfrentan crecientes presiones económicas y ambientales.

Además de estos beneficios potenciales, el Grupo Ajinomoto ha comenzado a generar créditos de carbon bajo el control del gobierno de Japón Plan de Crédito J mediante el uso de AjiPro™-L, que certifica las actividades de reducción de emisiones y ofrece incentivos a los ganaderos. En colaboración con socios como el Grupo Meiji y la Prefectura de Kagoshima, el Grupo Ajinomoto está expandiendo el programa a las explotaciones lecheras y de carne de vacuno en Japón. Los conocimientos adquiridos con este trabajo contribuyen a los esfuerzos continuos para desarrollar enfoques con base científica que apoyen la reducción de emisiones en la ganadería, con potencial de aplicación global.

Fortalecimiento de la resiliencia climática en la agricultura

Más allá de las emisiones de la ganadería, los suelos sanos son la base de los sistemas agroalimentarios resilientes. Sin embargo, se enfrentan a una presión creciente debido a la creciente volatilidad climática. La degradación del suelo, agravada por sequías más severas, olas de calor y lluvias impredecibles, está alterando las cosechas, amenazando los medios de vida y... poniendo a prueba la seguridad alimentaria de regiones que dependen de cultivos basicos Como el arroz y el trigo. Estas perturbaciones generan un efecto dominó que puede desestabilizar las cadenas mundiales de suministro de alimentos.

Un área de innovación prometedora son los bioestimulantes. Basándose en la ciencia de los aminoácidos, se han desarrollado formulaciones de bioestimulantes (insumos que mejoran el suelo) utilizando coproductos ricos en nutrientes del proceso de fermentación de aminoácidos. En la investigación más amplia del Grupo Ajinomoto, se ha demostrado que estos insumos reducen la dependencia de los agricultores de los fertilizantes químicos. aumentar la resiliencia de las plantas, con ensayos separados que muestran aumentos potenciales del rendimiento de hasta un 24 por ciento y reducciones en el uso de fertilizantes y agua de hasta un 25 por ciento, según los resultados de investigaciones internas.

(Tierras agrícolas brasileñas tratadas con bioestimulantes para monitorear el crecimiento de los cultivos y el rendimiento).

(Ejemplo de pastizal degradado.)

Actualmente se están probando aplicaciones de bioestimulantes a través de iniciativas como la Iniciativa de Asociación Verde Japón-Brasil, que está probando soluciones prácticas para restaurar pastizales degradados en Brasil, un país fundamental para la producción mundial de alimentosEsta iniciativa, aún en fase de demostración, ofrece un modelo escalable para recuperar la productividad de las tierras agrícolas y mejorar el crecimiento de las plantas, lo que pone de relieve cómo la colaboración global y la innovación basada en la ciencia pueden contribuir a la creación de sistemas agroalimentarios más resilientes al clima.

Un camino escalable hacia la transformación agroalimentaria

Estas soluciones —desde alimentos para el ganado con menores emisiones hasta bioestimulantes que restauran el suelo— pueden apuntar a diferentes partes de la cadena de valor, pero juntas demuestran un enfoque innovador.

Muestran cómo se aplica “AminoScience”, un enfoque basado en la ciencia desarrollado a partir de más de un siglo de investigación sobre aminoácidos, para convertir los conocimientos científicos en herramientas prácticas destinadas a mejorar la productividad, apoyar la reducción de emisiones y contribuir a ecosistemas más resilientes.

La transformación de los sistemas agroalimentarios ya no es una teoría; está en marcha con la ayuda de soluciones basadas en la ciencia. En la COP30, donde los sistemas agroalimentarios fueron centrales en el diálogo global, las alianzas entre el sector privado, los gobiernos y los agricultores resultaron cruciales para convertir la ambición en acción. El desafío es inmenso, pero también lo es la oportunidad: integrar la ciencia y la innovación en los sistemas agroalimentarios puede contribuir a asegurar un futuro alimentario resiliente al clima.

*Este contenido fue pagado y producido por Grupo Ajinomoto en alianza con el Departamento Comercial del Financial Times. 

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